Por qué y para qué la Fundación Francisco Franco, por Emilio Pérez Alamán

22 de junio de 2022 por Redacción FNFF

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Por qué y para qué la Fundación Francisco Franco

                      

 

Emilio Pérez Alamán

Teniente General (R)

Boletín Informativo FNFF nº 149

 

Comienzo estas líneas tras asistir a la presentación de la Asociación por la Reconciliación y la Verdad Histórica. Una nueva plataforma que nace con el propósito de hacer frente a los dos grandes problemas que desde hace décadas están fraccionando y enfrentando de forma inmisericorde y maligna a los españoles, principalmente a los que vinieron al mundo antes de comenzar la transición o lo que es lo mismo a los que su edad se aproxima al medio siglo.

En aquella transición que hizo felices a la inmensa mayoría de los españoles de a pie por el paso a un nuevo Régimen de otro anterior en el que los entonces  menores de cuarenta años habíamos alcanzado nuestra madurez en una permanente trayectoria ascendente, tanto en calidad de vida como en el acceso a los servicios sociales de bienestar, a la vez que compartíamos sin ningún complejo, cada uno en su ámbito profesional, intercambios de  experiencias con homólogos de otros países de nuestro entorno. Todo ello gracias al sacrificio de nuestros padres y abuelos que supieron superar las mayores dificultades a las que puedan enfrentarse dos generaciones de compatriotas como consecuencia del desacierto y malos hábitos de sus dirigentes a lo largo de los más de cien años precedentes.

Al mismo tiempo los aspirantes a tomar las riendas del Estado recibido, por encima de los ciudadanos de base, comenzaban la búsqueda de argumentos que les permitieran posteriormente difundir e inculcar su peculiar relato de lo sucedido en la etapa previa de nuestra Historia. La certeza de los hechos o el procedimiento de investigación era lo de menos, lo importante para los empeñados en no torcer su brazo ha sido descalificar lo acaecido y a sus protagonistas si lo consideraban contrario a su descabellada y fracasada idea de cómo dirigir España, sin importarles lo que pudiera figurar en los archivos de la Historia.

Frente a esta estulticia se encontraron con la ya activada Fundación Nacional Francisco Franco. En ella se custodiaban con rigor una parte importante de capítulos de dicha Historia, cuyo conocimiento y sobre todo su difusión suponía un mal adversario para los fines de aquellos cuyo horizonte político se basaba en anular los logros alcanzados en el Régimen precedente en lugar de hacerlos suyos para continuar los aciertos alcanzados y corregir los errores que toda obra humana conlleva.  

Esta acertada previsión por parte de sus organizadores explica el por qué se formalizó en 1976 la Fundación, pues aunque parezca que la campaña contra la figura del Generalísimo y sus casi cuarenta años al frente de los destinos de España se haya  iniciado con la llegada del segundo  Gobierno del Partido socialista encabezado por el impulsor de la sectaria Ley de la Memoria Histórica, Rodríguez Zapatero, lo cierto es que desde los primeros pasos de la Transición, un mínimo observador y seguidor de los sucesivos movimientos políticos, podía vislumbrar el interés de los nuevos dirigentes en interpretar discretamente al principio, después ya hemos visto hasta donde han llegado, todo lo que supuso el tránsito desde la monarquía expulsada ilegalmente en 1931 por la II República, todos sus avatares incluido el golpe de Estado de 1934, el Frente Popular y la posterior guerra civil, pero sobre todo los cuarenta años de recuperación de todo lo perdido en aquella década.

Con tal panorama y visión del negro futuro que se predecía, un grupo de fieles, no solo a la memoria del Caudillo sino a la verdad histórica materializada en los más de 30.000 fondos de su archivo, dieron por formalizada ante notario la Fundación Francisco Franco desde el máximo respeto a la nueva singladura que iniciaba con el reinado de S.M. Don Juan Carlos I, quien recibió en el mismo año la primera medalla de oro de la Fundación. Fundación igualmente respetuosa con la Constitución de 1978 y todas las leyes derivadas que puedan afectar a las diferentes asociaciones en su libertad de expresión y opinión.

Sin embargo, el afán perseguido para anular o tergiversar la realidad de cuarenta y cinco años (1930/1975) de nuestra Historia reciente pretende eliminar al primero y principal baluarte que se enfrenta a tal fraude histórico, la Fundación Nacional Francisco Franco, que no se limita a dar a conocer la dimensión humana y política del Generalísimo como estadista, sin obviar su trayectoria militar recogida en su Hoja de Servicios. Pero la finalidad de esta Fundación va más allá de lo exclusivamente personal. Gracias al amplio archivo documental que custodia, puede demostrar y difundir de forma fehaciente muchos hechos y vicisitudes acaecidos y afrontadas por España en aquellos momentos, además de poner a disposición de investigadores e historiadores dicha documentación para su estudio sin condicionar sus análisis y conclusiones.

Después de asistir a la mencionada presentación de la Asociación por la Reconciliación y la Verdad Histórica, he podido comprobar el logro de un objetivo más de nuestra Fundación que posiblemente no contemplaron sus 226 socios fundadores y que no es otro que haber servido de Base y Punto de Partida para dicha Asociación y de otras que con una finalidad similar han surgido en defensa de los hechos que realmente configuran la Historia de España desde sus comienzos hasta nuestros días. Todo frente a la falsa y sectaria Memoria con la que se pretende adoctrinar al conjunto de los ciudadanos con versiones ideologizadas de los hechos, alejándolos de la verdad histórica mediante formas totalitarias. Situación que sería imposible en el sistema de libertades constitucionales en que nos encontramos, pero que a la vista del rumbo impuesto a nuestra Patria será necesario reforzar la voluntad de la Fundación y de las nuevas Asociaciones que comparten la defensa de la identidad histórica de España. Por eso estamos aquí y para ello trabajamos.

    

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