TRAICIÓN E INGRATITUD. Por Juan Chicharro Ortega

27 de octubre de 2018 por Redacción FNFF

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Razones incomprensibles para el que suscribe son las que han empujado al Sr. Sánchez, Presidente del Gobierno de España, para proceder a la exhumación de los restos del Generalísimo Franco de la Basílica del Valle de los Caídos.
No voy a entrar a discutir esas razones – argumentos en pro y en contra han sido escritos en abundancia en los últimos meses – sino a analizar las actitudes institucionales y personales respecto a esta perversa intención, y a la de la figura de Francisco Franco Bahamonde, y más en concreto con esta FNFF y lo que esta defiende.
La FNFF se ha visto – y sigue – envuelta en una batalla jurídica y mediática, en defensa del legado y memoria de lo que representó Franco para España, haciendo frente a todas las mentiras al uso lo que nos confirma el importante grado de implantación en nuestra sociedad de la máxima “orwelliana” de que para contar las mentiras del presente hay que borrar las verdades del pasado.
Sí, reconozcámoslo, la figura histórica de Franco no sale bien parada, a bote pronto, en el sentir de una parte de la sociedad. La mentira ha hecho estragos. Hoy las nuevas generaciones tienen una idea tan distorsionada de su figura que la historia de los últimos años queda desfigurada por completo.
Son tan graves las acusaciones sin fundamento que se han hecho, y hacen, sobre su persona que es difícil encontrar Institución o persona que no ponga reparos a relacionarse con cualquier asunto en donde se mencione la palabra Franco. Así, de primeras, y a título de ejemplo, resulta laborioso encontrar un restaurante donde organizar un acto relacionado con la propia FNFF, o – pásmense, sí – encontrar una iglesia y párroco que se comprometa a decir una misa por el alma del Generalísimo.
Y, ¿qué decir de los medios? A lo largo de este verano pasado son innumerables los medios periodísticos, tanto en papel como audiovisual o digital, que no han cesado de hablar un día sí, y otro también, del General Franco con motivo de la previsible – ya veremos – exhumación de sus restos. Por supuesto la mayoría de los medios en danza responden a postulados de izquierda y siempre hostiles. Son escasos, por no decir nulos, aquellos de ideología, en gran medida procedente del “franquismo sociológico”, que se postulen o arriesguen a ser tachados como defensores – siquiera simpatizantes - de las ideas que rigieron España durante 40 años.
Y no sólo hablo de medios sino también de Instituciones que le deben todo a Francisco Franco. El ejemplo más claro lo encontramos en la actual Jerarquía Eclesiástica (la que pone todo tipo de pegas para algo tan cristiano como una misa por su alma) que no existiría si Franco no hubiera ganado la guerra. Es curioso, resulta llamativo, como estos últimos – medios e Instituciones - adoptan posturas de puesta de perfil ante el hecho vejatorio que supone la exhumación de los restos de Francisco Franco.
Podría ser, incluso, que aún sin asumir las tesis del Sr. Sánchez, consideren esta acción como un mal menor en la que no merece la pena enfangarse. Es ciertamente lamentable y doloroso ver como personas e Instituciones que en tiempos de Franco le rendían pleitesía – doblaban el espinazo – hoy evitan cualquier acto que suponga relación alguna con el nombre del Generalísimo como, por ejemplo, relacionarse con esta propia FNFF.
No me resisto a analizar el hecho sociológico de esta actitud. ¿A qué se debe esto? El diccionario de la RAE nos dice que la traición debe entenderse como la falta que se comete quebrantando la fidelidad o lealtad que se debe tener o guardar. Sin duda sería una actitud a considerar en muchas personas por lo que se refiere a la quiebra de unos valores pero no deja de ser un término excesivamente duro al efecto aunque en muchos casos no sería descabellado el así verlo. Casos hay. Por el contrario el mismo diccionario califica como ingratitud el desagradecimiento, olvido o desprecio de los beneficios recibidos.
Sí que encuentro aquí una cercanía a la actitud de muchos españoles e instituciones respecto a la figura de Franco que cuando va a ser sometido a un intento de humillación postrero, fruto del odio marxista, permanece impasible ante este hecho.
Y no sólo impasible sino ciega toda vez que este acto no es más que un intento de descalificación del “franquismo” y tirar por tierra el espíritu de la transición retrotrayéndonos a la supuesta legalidad ilegitima de la Segunda República en 1936.
Me cuesta entender a estas alturas del siglo XXI que todavía una izquierda frustrada, por haber sido vencida hace 80 años, busque venganza y demonice a los que les vencieron, pero al fin y al cabo podría llegar a ser comprensible en personajes de poca monta. Lo que ya no entiendo es la relatividad de los descendientes sociológicos de la España nacional, hoy representados fundamentalmente por el PP, acomplejados e ingratos con la historia de sus padres y abuelos.
Al final lo que sucede es que acaban siendo unos títeres en mano de sus adversarios. Unos títeres baratos. Y en cuanto a los medios que podrían ser calificados como afines o cercanos en muchos aspectos a lo que representó el “franquismo” es complicado entender su tibia postura o puesta de perfil ante el intento de alterar la historia. Quizás el ejemplo más evidente es el que representa la cadena COPE que en los ya largos meses desde que comenzó todo este desaguisado en ningún momento ha plantado cara y se ha mantenido ajena del todo.
Curioso cuando menos resulta esta ingratitud toda vez que es obvio - ¿será necesario explicárselo? – que de no haber sido por la victoria de Franco, en la guerra y en la paz, simplemente no existiría. Comprensible, por otra parte, es la de los medios de la izquierda que son fieles a su amo pero no puedo resistirme a mostrar mi perplejidad cuando analizo los orígenes de muchos de sus voceros en cualquiera de los medios. ¡Caramba!
Pero si son casi todos herederos reconocidos de padres y abuelos profundamente franquistas. ¿Se lo recuerdo amigos presentadores de la Sexta, TVE 1, T5 o A3 ? Al tiempo.
Sí, ingratitud que campa en todos los actores de la política española, incluida en la izquierda, pues no olvidemos que la transformación social y económica que propició el régimen de Franco es la que ha posibilitado su ascenso en la escala social a la gran mayoría de los que hoy militan en ese campo.
Han pasado ya 43 años desde la muerte del Generalísimo Franco y el recorrido por su obra social es inconmensurable. Decía no hace mucho el Presidente Sánchez, refiriéndose al Valle de los Caídos, que la España democrática no podía tolerar vestigios del franquismo. ¡Caramba! Pues como se dedique a derribar todos esos vestigios iba a quedar España como un páramo y muchos de estos nuevos socialistas – nuevos ricos – igual estaban como sus abuelos en el arado.
Y termino preguntándome el porqué de mi extrañeza pues no hay duda de que la traición o la ingratitud forman parte de la naturaleza humana. A Jesucristo le negaron tres veces y otro lo traicionó y Julio César en el momento de ser asesinado pronunció aquello de “ ¿tu quoque Brutus ?” Pues en esas estamos.
Juan Chicharro Ortega General de División de Infantería de Marina ( R )  
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