Día de la Hispanidad: Pésimos españoles contra españoles traidores. Por Álvaro Romero

Se hace también saber que siendo la esclavitud cierta y forzosa, en obligación de sus empleos explican, declaran y protestan a los presentes, y dan testimonio a los venideros, de que han ejecutado las últimas exhortaciones y esfuerzos, protestando de los males, ruinas y desolaciones que sobrevengan a nuestra común y afligida patria, y del exterminio de todos los honores y privilegios, quedando esclavos con los demás españoles engañados, y todos en esclavitud del dominio francés; pero se confía, con todo, que como verdaderos hijos de la patria y amantes de la libertad acudirán todos a los lugares señalados a fin de derramar gloriosamente su sangre y vida por su rey, por su honor, por la patria y por la libertad de toda España.”
Este era el final del manifiesto con el que Rafael Casanova animaba a luchar contra las tropas borbónicas en la Guerra de Sucesión, que no secesión, de 1.714. En base a la batalla que siguió a este manifiesto un montón de traidores a España gritaban in-inde-independencia hace unos días en la celebración del Aniversario del 1-0 en medio de la enorme pasividad en toda España de un montón mucho mayor de pésimos españoles. Y hay que decirlo: los únicos que en este momento decimos y hacemos cosas razonables, aún con la escasa fuerza que nuestros errores y la decisión del sistema nos ha dejado, somos quienes formamos el patriotismo político español que, entre otras cosas, adivinamos según se escribía el final al que llevaría el sistema autonómico. Ni nosotros nos hemos equivocado en nuestro pronóstico, ni Rafael Casanova era un separatista sino un patriota español que veía en los Borbones una dominación francesa sobre España.
El separatismo descansa sobre mentiras. Falsos mitos. Ideas creadas de la propaganda e impuestas por la propaganda sobre un montón de españoles traidores que han construido un sentimiento sobre verdades falsas. Sienten que son catalanes y no españoles o vascos y no españoles porque durante cerca de 35 años han sido ideológicamente moldeados en la mentira. También hay quién siente que es Napoleón y su sitio es el manicomio. Un sentimiento no es indefectiblemente respetable por sí mismo.
Frente a los españoles traidores, que como traidores debieran ser tratados, nos encontramos con los pésimos españoles. Pésimos españoles empeñados es sandeces como que son tan de su región como españoles. Pésimos españoles para los que la libertad de expresión está por encima de España y permite insultar a España. Pésimos españoles que conceden legitimidad moral al separatismo mientras se exprese pacífica y democráticamente. Pésimos españoles que permiten expresiones separatistas y contra España en su presencia sin despeinarse porque todas las opiniones son respetables y los sentimientos, por lo visto, más. Pésimos españoles que contestan a lo sumo con valoraciones macroeconómicas y sociales al independentismo quizá porque desconocen la historia de España y no digamos la del Reino de Aragón y no digamos la de Cataluña cuyo nombre nace en la historia con mucha posterioridad, mucha, al de Hispania.
Poco importan los resultados económicos de la posible independencia catalana para determinar si Cataluña es o no es España, aunque no hay que dejar de señalar la mezquindad de la Cataluña Separatista jalonada de izquierdistas que vienen a decir que los impuestos de las regiones ricas se deben quedar en las regiones ricas. ¿Debe el barrio de Salamanca de Madrid o La Moraleja pedir la in-inde-independencia? Si el desarrollo de las regiones españolas no es armónico y a unas les toca mantener a otras se debe, en grandísima medida, a un sistema autonómico que hace imposible coordinar, controlar y centralizar decisiones y desarrollo en toda España.
La cosa tiene mal final. Y si esto no se arregla: guerra, guerra, guerra. De usarse las armas no habría un combatiente en la Cataluña Separatista que no corriera, como en 1.934, a las alcantarillas. Esa es la grandeza de su sentimiento: las alcantarillas. Ellos saben que hay españoles que moriríamos sin dudarlo por mantener la tierra catalana dentro de España, por proteger a la Cataluña Española y a los catalanes españoles del secesionismo y los secesionistas y por dar una lección a unos españoles traidores que merecen aprender la verdad con sangre.

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