Los indultos y la libertad condicional durante el franquismo: principales decretos y medidas

31 de julio de 2017 por Redacción FNFF

Los indultos y la libertad condicional durante el franquismo: principales decretos y medidas, por Alberto L. Núñez

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Alberto L. Núñez

Boletín FNFF nº 139 

Se ha repetido hasta la saciedad, quizá porque quienes lo hacen siguen la máxima goebbelsiana de que una mentira mil veces repetida se convierte inexorablemente en verdad, que el franquismo fue una inmensa cárcel, en la que la represión alcanzó una magnitud y una perversidad nunca vistas con anterioridad en España. Se ha retratado a Franco como un hombre al que no le temblaba la mano para firmar sentencias de muerte (lo que, por cierto, no es posible, pues las sentencias de muerte no se firmaban por el Jefe del Estado, quien por el contrario sí firmó más de 20.000 indultos). En este breve estudio pretendo ofrecer al lector unos datos para que haga su propio juicio sobre la realidad de la política penitenciaria del Régimen.

Al poco de acabar la guerra, se publicaba la Ley de 4 de junio de 1940 sobre libertad condicional, en virtud de la cual se permitía al Gobierno aplicar los artículos 101 y 102 del Código Penal de 1932 (de la República, por tanto) a los condenados a penas privativas de libertad que no excedieran de los 6 años y 1 día, pero en condiciones ventajosas respecto a lo que rezaban estos artículos, pues se aplicaban cualquiera que fuera el tiempo que el condenado llevase cumpliendo condena, frente a las tres cuartas partes que se exigían con anterioridad. Además, para los condenados a penas superiores, hasta los 12 años, se les aplicaban dichos artículos cuando hubieran cumplido la mitad de la condena. En todos los casos, esta condena era la dictada una vez realizadas las revisiones y conmutaciones pertinentes,

A tal fin, se creaba por orden de la Presidencia del Gobierno de 25 de enero de 1940, en cada capital de provincia, una Comisión de Examen de Penas, encargada de revisar las sentencias de los Tribunales, en cuanto pudiera ser favorable al reo.

Los años 1942 y 1943 suponen una notable ampliación para la concesión y aplicación de la libertad condicional (que se aplicó continuamente en años posteriores), mediante 3 disposiciones:

-Ley de 16 de octubre de 1942, que permitía la concesión de la libertad condicional a los condenados a penas privativas de libertad inferiores a 14 años y 8 meses.

-Ley de 30 de marzo de 1943, que lo hacía para los condenados a pena privativa de libertad hasta 20 años.

-Decreto del Jefe del Estado de 17 de diciembre de 1943, por el que se autorizó al Patronato de Redención de Penas por Trabajo a solicitar la libertad condicional para penas privativas de libertad superiores, cuando concurriesen razones de salud, extraordinario comportamiento del penado o méritos sobresalientes.

Indultos:

Destacaré en este breve artículo tres por su importancia:

-Indulto de 9 de octubre de 1945

En el Decreto anunciador del mismo, se afirmaba que ya habían sido “excarcelados en virtud de la libertad condicional y redención de penas por trabajo el 90% de los condenados por su actuación durante la Revolución Comunista”. Incidía en que el Gobierno deseaba adoptar con un amplio criterio de generosidad y justicia, una medida que permita reintegrarse a la convivencia con el resto de los españoles a quienes delinquieron inducidos por el error, las propagandas criminales y el imperio de gravísimas y excepcionales circunstancias”. Por lo tanto, se establecía el indulto total respecto de los delitos de rebelión militar, contra la seguridad interior del Estado y el Orden Público cometidos hasta 1 de abril de 1939 (y los delitos conexos), salvo actos de crueldad, muerte, violación, profanaciones u otros que repugnasen a cualquier hombre honrado más allá de su particular ideología. Además, la magnanimidad se extendía a los declarados en rebeldía, que disponían de un mes para personarse ante el Juzgado competente, y a los exiliados, con un plazo de 6 meses.

-Indulto de 11 de octubre de 1961

Concedido con motivo del XXV aniversario de la Exaltación de Francisco Franco a la Jefatura del Estado, se trataba de un “indulto general, como medida de generosidad (…) para llevar consuelo y alivio a los que redimen sus culpas en las prisiones (…) abriéndoles cauce a una vida honrada”.

Se establecía el indulto para los que hubieran cumplido o fueran a cumplir 20 años de reclusión efectiva, extendiéndose la medida a quienes estuvieran en el exilio. Así mismo, se concedía un indulto parcial, de una quinta parte de la pena, para los condenados a penas superiores a 2 años que no se hallaran en la circunstancia anterior.

-Indulto de 1964, por los XXV años de Paz

Se elimina del Registro Central de Penados los antecedentes penales causados por las conductas correspondientes a delitos comprendidos en el indulto de 9 de octubre de 1945, que se reputarían desde entonces inexistentes en virtud del artículo 3 del decreto.

El artículo 4 fijaba por su parte un indulto parcial de una sexta parte de la condena a todos los delitos cometidos con anterioridad a 1 de abril de 1964, aplicable también a los declarados en rebeldía.

Se produjeron numerosos indultos de menor entidad (Diario Ya, 15/10/1977) : 17 de julio de 1947, con motivo de la ratificación de la Ley de Sucesión; 9 de diciembre de 1949, por el Año Santo; 1 de mayo de 1952: Por el Congreso Eucarístico de Barcelona; 26 de julio de 1954: Por el Año Mariano y Jubileo Jacobeo ; 31 de octubre de 1958, coincidiendo con la coronación papal de Su Santidad Juan XXIII ; 24 de junio de 1963: Coincidiendo con la coronación papal de Pablo VI; 22 de julio de 1968: Con motivo del Año Santo Compostelano; 1 de octubre de 1971, por el trigésimo quinto aniversario de la exaltación de Franco a la Jefatura del Estado.

En lo tocante a la población reclusa, en consonancia con las medidas tomadas, bajó espectacularmente entre 1940 y 1950: las cifras oficiales disponibles en la web del Instituto Nacional de Estadística, contabilizando penados, procesados y detenidos nos dicen que en 1940 había 270.719 penados, que en 1943 eran ya inferior a 125.000, que en 1945 se habían reducido a 54.072 y en 1950 de 36.127. En 1975, la cifra de reclusos era de 8.440 tras el indulto concedido al ser proclamado Rey D. Juan Carlos de Borbón.

En la actualidad, para el año 2015, Instituciones Penitenciarias cifra los presos totales en 61.611.

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