NOTA DE PRENSA DE LA FUNDACION NACIONAL FRANCISCO FRANCO SOBRE LA ESTATUA DE MELILLA

15 de marzo de 2021 por Redacción FNFF

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El pasado 23 de febrero de 2021 fue retirada de manera ignominiosa de la vía pública de Melilla la estatua del Comandante Franco por acuerdo del Pleno de la Asamblea de Melilla aprobado un día antes, el 22 de febrero.

Una vez más, y ya son incontables, con la malicia y el sectarismo que toda interpretación ideológica de una norma lleva aparejada,  se perpetra una injusticia y un oprobio indecente y contrario a la ley con la aprobación de este acuerdo -auxiliada con la sospechosa y cómplice abstención del Grupo Popular- y su repentina y “semiclandestina” retirada de la vía pública de Melilla al haberse procedido de un día para otro y antes de publicarse dicho acuerdo en el Boletín Oficial de la Ciudad de Melilla, transgrediendo con patente intención las más elementales reglas y de transparencia que regulan todo procedimiento administrativo.

Se toma como excusa para incurrir en tal desafuero, la aplicación de la nefasta y nefanda Ley de Memoria Histórica, que ni siquiera es de aplicación por regular un período histórico que no atañe a la creación y alzamiento de esta estatua, ni por su motivo ni por su fecha de levantamiento.

Ciertamente los símbolos a retirar que regula la Ley de Memoria Histórica comprenden los conmemorativos de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura, y la estatua que mezquinamente se ha retirado se erigió para para conmemorar un hecho militar acaecido en el verano de 1921 que significó la salvación de la ciudad de Melilla y los melillenses porque el Comandante Don Francisco Franco junto a sus legionarios y después de una marcha de 100 kms. efectuada en 33 horas para acudir en su auxilio, evitó que fuera atacada e invadida por fuerzas enemigas que estaban a las puertas de esta ciudad desguarnecida e indefensa, durante la guerra del Rif en 1921, quince años antes del alzamiento del 18 de julio de 1936, y erigida en 1978, ya fallecido Francisco Franco y en tiempo de democracia.

 

 

La súbita y cobarde retirada de la estatua del Comandante Franco de la vía pública de Melilla obedece únicamente a aspectos y razones de carácter ideológico más cercanas a rencores, desquites y venganzas históricas y a la provocación para enfrentar a los españoles que están fuera de lo contemplado en la Ley 52/2007, cuyo objeto y finalidad no es el ajuste de cuentas histórico y sí reconocer o ampliar unos derechos, así como adoptar medidas complementarias destinadas a suprimir la división entre los españoles.

Cualquiera que hubiese llevado a cabo esta gesta sería honrado con una estatua y/o con diversos homenajes de toda índole, pero la realidad es que el protagonista de tal hazaña -y de muchas otras- se llama Francisco Franco Bahamonde y a las mentes resentidas, mediocres y falsarias les sienta mal que esta figura inigualable que ha dado a España el período más largo de prosperidad, desarrollo y progreso en todos los órdenes, tenga que ser homenajeado D. Francisco Franco, ya que su necedad, sectarismo e ignorancia les impiden aceptar que eso es inevitable, al estar la Historia más reciente de España impregnada de sus hechos, sus proezas y su obra social y nacional, sin que ninguna ley de memoria histórica pueda borrar la grandeza, alcance y sentido del deber de esta empresa acometida por tan meritoria figura histórica.

La Fundación Nacional Francisco Franco, fiel a sus fines estatutarios, ha decidió interponer un recurso contencioso-administrativo contra tal desafuero y a solicitar del órgano judicial la reposición y restablecimiento de la estatua al lugar donde ha estado ubicada, para honra del pueblo melillense, que gracias a su proeza histórica de 1921 evitó que la ciudad cayera en manos de los enemigos de España y que hoy sea Melilla una ciudad que forma parte de la esencia de España.

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