Comunicado sobre la estatua del Comandante Franco: La FNFF seguirá adelante

10 de junio de 2021 por Redacción FNFF

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La Fundación Nacional Francisco Franco interpuso el recurso contencioso-administrativo contra el acuerdo de 22 de febrero de 2021 de la Asamblea de Melilla. Dicho acuerdo aprobó la retirada de la estatua del Comandante Franco de la vía pública de Melilla en "aplicación de lo dispuesto en el artículo 15 de la Ley 52/2007 de 26 de diciembre", llevándose a cabo dicha retirada "deprisa y corriendo" al día siguiente, antes de culminarse legalmente el procedimiento y antes de que se publicara dicho acuerdo en el Diario Oficial.

El recurso contencioso-administrativo interpuesto por la FNFF, por razones de justicia y legalidad, sigue tramitándose en el Juzgado de lo Contencioso-administrativo nº2 de Melilla, el cual, ante el incumplimiento por parte de la Asamblea de Melilla a los requerimientos efectuados para que complemente el expediente administrativo, ha reiterado nuevamente a la Administración para que cumpla con lo ordenado o, en su caso, certifique el funcionario o secretario que haya autenticado el expediente los documentos requeridos (que han de forma parte del expediente) existen o se han omitido, todo ello bajo la responsabilidad del jefe de la dependencia administrativa. A fecha de hoy, la Asamblea de Melilla sigue sin cumplir lo ordenado por el Juzgado.  Mientras tanto, la FNFF ha presentado un escrito oponiéndose a una pretendida acumulación de este recurso con el que conoce otro juzgado, que se inició por la impugnación del citado acuerdo por parte de la Plataforma Millan-Astray.

La FNFF no se detendrá ante el uso torticero y sectario de la nefasta ley de memoria histórica, la cual no contempla en su articulado los hechos históricos ajenos a la guerra civil, como es el caso.

Efectivamente, el 22 de julio de 1921 se produjo en Annual una gravísima derrota militar española ante las "cábilas" rifeñas dirigidas por Abd el-Krim, que persiguieron a nuestras tropas en retirada hasta las puertas de Melilla. Ante la también gravísima y muy peligrosa situación en la que quedaba la Ciudad de Melilla, el entonces Teniente Coronel Millán-Astray cumpliendo órdenes superiores, convoca en Robak-el-Gonzal la madrugada del 22 de julio de 1921 al Comandante Franco que se encontraba allí acantonado con su unidad de legionarios (I Bandera), y le ordena que se desplazara urgente e inmediatamente a Melilla, debiendo hacerlo desde donde estaba aFondak de Aín Yedía en marcha de a pie y, al llegar a esa localidad y después de un leve descanso de 3 horas, seguir la agotadora marcha a Tetuán y desde aquí, ya el día 23, en tren a Ceuta desde donde embarcaron a toda máquina hasta Melilla.

La marcha de Robak-el-Gonzal hasta Fondak de Aín Yedía de 101 kms. de distancia, se extendió durante 33 horas de auténtico infierno y de pura extenuación. Sin embargo, el sufrimiento de estos hombres liderados por el Comandante Francisco Franco -cuya Bandera una vez llegada a Melilla tomó otra vez emplazamientos en vanguardia, con el fin de ampliar el perímetro defensivo de la ciudad, distanciando en lo posible al enemigo de las proximidades del casco urbano- supuso para los habitantes de Melilla respirar tranquilos y saberse protegidos de los rifeños, máxime con la patente moral baja que se vivía, concediendo al entonces Tercio de Extranjeros y a su comandante ganarse un hueco en el corazón de todos los melillenses y resto de españoles.

Es indudable que la estatua al Comandante Franco no se trata de un homenaje a un militar que 15 años más tarde, en unión de la mitad del ejército y de más de la mitad de los españoles, encabezó un alzamiento y ostentó la jefatura de un régimen dictatorial, sino que se honra y reconoce la actuación cumplida por Franco en la primera proeza de la Legión, un hecho militar que posibilitó de manera indudable que Melilla, acosada por las cabilas de Abdelkrim que acababan de triunfar en Annual, conservara su españolidad y la paz y tranquilidad para sus habitantes. 

Aprovechamos estos duros momentos que sufren las ciudades de Melilla y Ceuta, para transmitir nuestro compromiso con la justicia, la paz, la integridad nacional y el estado de derecho, no permitiendo que se denigre a quien rigió el rumbo de la Patria, dotando a España del más largo proceso de paz y progreso creando una clase media que con su esfuerzo y sacrificio hizo posible el "milagro español" que convirtió a España en la octava potencia del mundo.

 

 

 

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