Crítica del libro de Pio Moa "La Reconquista y España"

Pedro López Arriba
Entreletras 
 
 
 
Si hay algo realmente erróneo, equivocado e incorrecto en las críticas que ha recibido desde siempre Moa, es el considerarle una especie de divulgador de otras obras, generalmente ya superadas -al decir de sus críticos- y que, por tanto carece siquiera de cualquier clase de originalidad. Me refiero, claro está, a las críticas recibidas por su amplísima y profunda obra sobre la Guerra Civil Española de 1936-1939, así como al ostracismo al que se le ha querido desterrar desde el ámbito académico.
 
No obstante, el hispanista Stanley Paine, entre otros, ha dejado constancia de modo incontrovertible, de que la obra de Moa es de rigor y seriedad incuestionables, destacando la originalidad de muchos de los enfoques del vigués. Al parecer, una vez más, sólo queda el exclamar ¡paradojas de la vida!Por el contrario, hay otra parte de la obra de Moa, que va siendo ya también extensa, que no parece que haya sido recibida con tanta hostilidad desde el mundo académico, por lo menos que haya trascendido. Y es que ha sido justo en este mes de mayo cuando ha publicado su última obra, ‘La Reconquista y España’, que ha sido uno de los libros de historia más vendidos en la recién concluida Feria del Libro de Madrid, de 2018.
 
Y si nos centrásemos en el estudio, del que no dispongo, de cuál fue el libro de Historia Medieval más vendido en la última Feria del Libro, apostaría a que fue este.No era un tema exactamente nuevo para Moa. En efecto, ya en 2011 y también con la Esfera de los Libros, había publicado su ‘Nueva Historia de España: de la Segunda Guerra Púnica al siglo XXI’. Una Historia General de España en toda regla que tiene la originalidad de establecer una clasificación de periodos de enorme interés, más allá de la vieja clasificación casi más escolar que académica, de Alta Edad Media (siglos Vº-IXº), Siglo de Hierro (el siglo Xº) y Baja Edad Media (siglos XIº-XVº).
 
Obviamente, en esa Historia General, dedicó muchas páginas a la desde siempre llamada Reconquista, planteado respuestas a las principales cuestiones tradicionalmente suscitadas en la historiografía, desde por lo menos la Historia General de España de Juan de Mariana. En esa obra de 2011, de altísimo interés por la novedad del enfoque que presenta, se va pasando revista a preguntas como cuándo nació España, qué significaron los Godos en la Historia de España, por qué fueron vencidos los musulmanes, cuándo y cómo surgieron los reinos cristianos, existió la ‘España de las tres culturas’, por qué se expulsó a judíos y moriscos o qué fue la Inquisición, así como otras relativas a los restantes periodos de nuestra historia, a las que no me referiré ahora por mejor centrar el comentario en lo específico de esta obra dedicada a la Reconquista.Únicamente añadiré que esa Historia de España de Moa, publicada en 2011, no arrancaba con la tradicional presentación de los primeros pobladores de la Península Ibérica.
 
No, con deliberada intención, Moa comienza su Historia de España con el momento justo en el que Hispania entra por primera vez de lleno en el concierto de las naciones del mundo más civilizado de la antigüedad, con ocasión de la IIª Guerra Púnica (218-201 a.C.). Y es que Moa hace recordar al lector, tanto de su Historia de España como de su Reconquista, lo que escribió Chesterton en su tan brillante como sugestiva ‘Breve Historia de Inglaterra’. Decía Chesterton ahí que, quien afirma que sabe Historia de Inglaterra, y sólo sabe de la Historia de Inglaterra, no puede saber nada de Historia de Inglaterra. En ese sentido, estas dos obras de Moa poseen la inapreciable virtud de no olvidar nunca el contexto internacional en que se desarrollaron los hechos propios de la Historia, sea la de España, o sea la de la Reconquista. Un contexto internacional que fue muchas veces determinante, y en algunas lo fue de modo absoluto, por lo que la omisión de su tratamiento constituye una auténtica mutilación de los hechos históricos a presentar.
 
Ahora, siete años después, parece que Moa ha considerado que el tratamiento dado a la Edad Media española, en su Nueva Historia de España, precisaba o merecía un desarrollo mayor, más extenso y comprensivo, que el efectuado en los esbozos formulados en 2011. Un mayor desarrollo y un tratamiento más exhaustivo, sí, pero sin renunciar a ninguno de los ejes centrales ya definidos en su obra más general, y más antigua, para lograr una mejor comprensión de esa época tan crucial en la configuración de España, y de la que quizá aún vivimos en gran parte. Unos ejes para la comprensión que Moa define al final de su obra, en lo que es un resumen de la misma en 13 Tesis, de lectura más que sugestiva, casi obligada.
 
Una vez más, ha de reiterarse lo apuntado al inicio sobre la singularidad del planteamiento de Moa, por mucho que sus ideas se puedan emparentar con las que subyacen a las historias de España, tanto generales, como las del citado Mariana, la de Modesto Lafuente o la de Menéndez Pidal, por citar las más importantes, como las específicamente dedicadas a la España Medieval, como son las obras de Sánchez Albornoz, Valdeavellano u otros, por citar sólo a los más destacados. Unas ideas que contrastan inevitablemente con la ‘moda’, llamémosla así, de los planteamientos introducidos recientemente por una corriente historiográfica, de origen anglosajón, que pretende destacar la parte ‘positiva’ del Islám en España y hasta en Europa. Bueno, positiva es poco, más bien se presenta casi como luminosa. Podríamos pensar que, afortunadamente, se trata de unas tesis de tan memorable extravagancia, por decirlo suavemente, como de falsedad indudable, que lógicamente no debieran haber alcanzado ecos más allá de algunas selectas minorías adictas a las modas. Pero, desgraciadamente, no es así, y se intentan imponer en la enseñanza y en los medios de comunicación.
 
También posee el estudio sobre la Reconquista una original periodización de la Edad Media, ya anticipada, en gran medida, en la obra de 2011, si bien adaptada ahora al periodo escogido. En la primera parte, denominada ‘cuestiones previas’, desarrolla en sus dos primeros capítulos una auténtica exposición de motivos del libro, para pasar a exponer en los tres siguientes la realidad histórica del desarrollo del cristianismo, bastante más accidentado de lo que habitualmente se cree, la evolución del reino Hispanogodo y la expansión militar del Islám en los primeros siglos. En la segunda parte, titulada ‘el siglo VIIIº’, analiza la crisis de ese siglo crucial, que empieza con el hundimiento del reino Hispanogodo y termina con la afirmación de los focos cristianos hispanogodos de resistencia cantábricos y pirenaicos. En la tercera parte se analiza el apogeo y caída del primero Emirato y luego Califato de Córdoba, entre los siglos IXº y Xº, así como el desarrollo del primer y principal foco de la primera resistencia al Islám, el de Asturias. Continúa con la denominada ‘Edad de Asentamiento’, cuarta parte, dedicada al desarrollo de la Reconquista concebida ya como empresa ‘nacional’ en todos los reinos cristianos de la España de entonces, así como el despliegue y hegemonía final de Castilla en el orden de la Península Ibérica, entre los siglos XIº-XIVº, para concluir en una quinta parte dedicada al siglo XVª, calificado de ‘decisivo’ por razones más que evidentes.
 
Ni uno solo de los acontecimientos que expone o analiza Moa en esta obra se trata descoordinado de los sucesos históricamente relevantes en el orden internacional de la época. Esto permite alcanzar la máxima aproximación a cada realidad histórica. Por ejemplo, la secuencia del Beato de Liébana, la elaboración entre 776-786 de su comentario al Apocalipsis de San Juan que fue considerado como un llamamiento a la lucha contra el Islám, acogido como texto principal por el Emperador Carlo Magno y en el que se profetizaba el hallazgo de la Tumba del Apóstol Santiago, que afirma la vitalidad del naciente reino Astur-Leonés y preludia el hallazgo por el Rey Alfonso IIº el Casto de la tumba del apóstol y de la creación del Camino de Santiago en colaboración con el Papado y el Imperio. Moa no ahorra espacio para dejar claras las implicaciones europeas, y en su caso en el mundo árabe, de los hechos de la Historia de España. Otro tanto sucede con el tratamiento dado a la famosa campaña que culmina en la Batalla de las Navas de Tolosa (1212), que implicó una coalición internacional patrocinada por el Papado con carácter de Cruzada, o, en fin, el complejo mundo europeo y mediterráneo en que los Reyes Católicos crearon la hegemonía española para casi 200 años.
 
En suma, una obra de enormes interés, sólida y rigurosa, para un asunto al que el gran público se suele acercar sólo a través de novelas de las denominadas históricas, que poco tienen de historia y sí mucho de novelones, dicho sea con todo el respeto para los autores de un genero sentimental tan necesario socialmente como los novelones.
 
 
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