¿Quién era el almirante Luis Carrero Blanco, la sombra del general Franco?, por José Luis Orella

02 de marzo de 2019 por Redacción FNFF

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José Luis Orella

Historiador y profesor universitario

Afán

 

 

El almirante Luís Carrero Blanco había nacido el 4 de marzo de 1904 en Santoña (Cantabria), localidad marinera que también fue hogar del célebre Juan de la Cosa. Primogénito en una familia de tradición militar, perdió a su madre con corta edad. Su padre, viudo, volvió a casarse, naciendo dos hermanos más, siendo siete en total. Criado en una villa marinera, pronto sintió su vocación militar en el mar. En 1918, ingresaba en la Escuela Naval de San Fernando (Cádiz), aunque falseó su padre la edad, añadiéndole uno, para poder entrar. Sus primeras prácticas en navíos coincidieron con el desastre de Annual, participando en la cobertura de la costa. En 1924 realizó el curso de submarinos, y a continuación fue destinado al guardacostas Arcila, como segundo comandante. A primeros de 1925 se desarrolló el desembarco en Alcazarseguer, donde conoció a un joven coronel ferrolano, que mandaba unidades de asalto de reciente formación. El joven alférez de navío no sabía que aquel fortuito encuentro cambiaría el destino de su vida. Poco después, participaría en el desembarco de Alhucemas que culminaría con la derrota de los rifeños de Abd el Krim. 

 

Poco después, como segundo comandante del submarino B-2, en 1928, conoció a Carmen Pichot, hija de un ingeniero que se encontraba realizando obras en la ciudad de Ceuta. Se casaron al año siguiente, y en 1930, fue nombrado comandante del submarino B-5. Durante el periodo republicano, fue destinado al destructor Almirante Ferrándiz. De 1932 a 1933, estuvo en la Escuela Naval de París, y en 1935 fue nombrado secretario de la Escuela de Guerra Naval, ascendiendo a capitán de corbeta. En la escuela, cubrió su periodo docente como profesor de Táctica Submarina. Cuando estalló la Guerra Civil, los mandos de la Armada fueron detenidos o asesinados, y Carrero pudo salvar la vida pidiendo asilo en la embajada de México, y cuando ésta fue ocupada por fuerzas milicianas, en la de Francia. De allí pudo ser evacuado a Francia, de donde se trasladó a San Sebastián a principios de julio de 1937. Poco después, su mujer, junto a sus tres hijos, consiguió reagruparse en zona nacional con él. El marino serás enlace naval con el ejército del norte del general Dávila, y posteriormente, cuando los italianos entreguen material naval a los nacionales, tomará el manto del destructor Huesca, y posteriormente del submarino general Sanjurjo. Los últimos combates de la guerra los finalizó como jefe de Estado Mayor de la División de Cruceros, embarcado en el Canarias. Durante el conflicto había fallecido su padre, uno de sus hermanos había sido asesinado por los republicanos, y otro había muerto en un accidente, en su condición de piloto naval . 

 

A nivel profesional, en el verano de 1939 fue nombrado jefe de Operaciones del Estado Mayor de la Armada. Al año siguiente volverá a la docencia en la Escuela Superior del Ejército, y ascenderá a capitán de fragata. Pero ese año se iba a convertir en vicesecretario general del partido único, FET de las JONS, con 29 años, y tenía categoría de ministro sin cartera . Tuvo un importante  papel cuando preparó para el almirante Salvador Moreno, ministro de la Marina, un informe sobre las consecuencias de una posible entrada en la Segunda Guerra Mundial de España, en noviembre de 1940 . El 6 de mayo de 1941, Carrero Blanco se convertía en subsecretario de la Presidencia del Gobierno. Que diez años después, tendrá rango de ministro. Su labor política no le impedirá ir subiendo en el escalafón hasta llegar el 26 de febrero de 1966 al grado de almirante, por el que se le conoce. Del mismo modo, simultaneándolo con su puesto de subsecretario de presidencia de gobierno, el 21 de septiembre de 1967, sustituyó al general Muñoz Grandes, como vicepresidente de Gobierno. Será a partir de entonces, bajo su responsabilidad política, cuando se produzca la mayor presencia de los tecnócratas en los ejecutivos del general Franco. 

 

Su cosmovisión de la realidad se encontrará perfilada por su monarquismo y su profunda religiosidad católica. Aquella cosmovisión católica tradicional, tenía la novedad de verse aplicada a través de la geopolítica naval. España es un país asentado en una península, dos archipiélagos y las ciudades de Ceuta y Melilla junto a los peñones. Una presencia, que por su distribución, exigía tener una presencia naval importante. Con respecto a su visión política de la política internacional, señalaba al comunismo, como verdadero imperio del mal, y a los masones como los artífices de la decadencia española, a favor de la hegemonía británica.

 

La necesidad de modernizar el régimen, dentro de unos parámetros coherentes con la historia tradicional de España, iba a convertir al almirante cántabro en el responsable de la llegada de una nueva generación de hombres al poder, más preparada, y que pretendían ser la vanguardia de una tercera fuerza en el Movimiento, serán un elemento imprescindible en la obra política del almirante, aunque él nunca se posicionase afín a ninguna de las familias integradas en el régimen. Su visión moderna, el crecimiento alcanzado como novena potencia económica y la que iba conseguir como posible quinta potencia con armamento nuclear, puede ser una de las causas de su asesinato el 20 de diciembre de 1973.

 

 

 

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