Pensamiento de Franco: El Movimiento, fomento de ideales, de fe y de acción constructiva

26 de diciembre de 2021 por Redacción FNFF

Compartir en:

No se valorará nunca suficientemente lo que al Movimiento Nacional debe la Nación en el fomento de ideales, de fe y de acción constructiva que ha resucitado a la España eterna, que se levanta hoy con aires nuevos, juveniles, optimistas, contra el anquilosamiento de los viejos sectores del país. Frente al pesimismo alumbra una esperanza; ha sabido despertar una fe y una seguridad en el esfuerzo. A la división estéril ha opuesto la fecundidad de la convivencia; al odio, el amor; al materialismo ateo, una espiritualidad cristiana, y a los abusos capitalistas, la justicia y las realizaciones sociales en la más alta y posible medida. El hecho de que repudiemos con toda razón un sistema que acabó aniquilando nuestra vida política y que tantos males nos aportó, nos obliga a buscar la democracia por otros caminos más sinceros y en armonía con nuestras tradiciones, ya que la democracia tiene en nuestra Patria un abolengo que se remonta en varios siglos a su implantación en Europa. Las Cortes de la Nación, la independencia de sus Municipios, con sus fueros y franquicias, se adelantaron en cuatro siglos a las actuales instituciones democráticas.

En los tiempos que vivimos, sólo los pueblos que sepan organizar sus sistemas de gobierno en forma tal que haga compatible la democracia con la eficacia, y el progreso económico con las realizaciones sociales, tienen posibilidades de triunfo. Por eso, sólo una democracia de nueva planta, más perfecta y adecuada a la hora en que vivimos, constituye solución para nuestros problemas. Los pueblos han adquirido conciencia de lo que quieren y ya no es posible suplantar su voluntad; exigen otras estructuras políticas más eficaces y sinceras. Lo importante y trascendente es que sea real el que el pueblo participe en la elaboración de las leyes, y que éstas, en cuanto sea posible, satisfagan sus anhelos y hagan triunfar el bien común sobre los intereses particulares, inadmisibles en los cauces representativos.

 

Francisco Franco Bahamonde

(8-VII-1964: Cortes Españolas. Inauguración VIII Legislatura.)

Compartir en: