El derecho a descansar en paz, por Pablo Linares

07 de abril de 2021 por Redacción FNFF

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Pablo Linares Clemente

Presidente de la Asociación para la defensa del Valle de los Caídos

Afán nº26


Recientemente hemos conocido que el Gobierno del Reino de España ha suscrito un contrato de 18.000 euros con la Universidad de Barcelona para la recopilación de información sobre las personas que se encuentran enterradas en el Valle de los Caídos cuyos familiares pretender recuperar sus restos de los osarios de la Basílica del Valle de los Caídos. Los medios de comunicación que se han hecho eco de la noticia aseguran que se trata de un “proceso previo a la futura exhumación de los cuerpos”.

La polémica suscitada con las intenciones de algunas familias de proceder a la exhumación de los restos cadavéricos de sus familiares fallecidos en la guerra civil española y que presuponen que se encuentran en el Valle de los Caídos viene de lejos. Concretamente de 2016 cuando un juez interino de San Lorenzo de El Escorial emitió un auto (112/2016) en el que:

Se reconoce el derecho a la digna sepultura de O. Manuel Lapeña Altabós y O. Ramiro Lapeña Altabás, una vez se ha determinado que existe una alta probabilidad de que sus restos cadavéricos se encuentran en el Valle”.

No puede existir afirmación más contraria a la verdad y tan temeraria al mismo tiempo por mucho que se trate de un auto judicial.

Los dos hermanos Lapeña Altabás, nacidos en 1892 y 1897 pertenecían en 1936 a la C.N.T. Presuntamente fueron fusilados por tropas nacionales, uno, Manuel en el denominado barranco de “La Bartolina”, a las afueras de Calatayud y Antonio Ramiro junto a las tapias del cementerio municipal de Calatayud. Los dos hermanos murieron a varios kilómetros de distancia uno del otro y con varios meses de diferencia.

Nos situamos ahora a abril de 1959. El día 8 de ese mes fueron inhumados en el osario sito en el tercer piso de la capilla del Santo Sepulcro 9 cajas colectivas, que procedentes de Calatayud, contenían un total de 81 restos cadavéricos NO IDENTIFICADOS. Por esto, la documentación que acompañaba la expedición con las cajas no incluía a los dos hermanos Lapeña, ni a ningún otro.

Volvemos a nuestros días y volvemos al Barranco de la Bartolina. Según publicó la asociación memorialista, “Arico Memoria Aragonesa” en su página web oficial el 2 de agosto de 2009, el número de cuerpos que se podrían encontrar en el Barranco de la Bartolina “podrían Ilegar hasta los 2700”. Uno de los responsables esta asociación “memorialista”, una de las más subvencionadas de España y ese listón es un listón muy alto, reconoció que, “La gente mayor recuerda que cuando había riadas el agua arrastraba huesos”, aseguró.

La misma asociación, en declaraciones a “El periódico de Aragón” reconocía dos años más tarde, 12 de abril de 2011 que no habían encontrado “ni un solo resto de los aproximadamente 2700 restos que se calcula podían estar enterrados allí” y ponían de manifiesto sus sospechas ante el movimiento de 200.000 metros cúbicos de tierra del Barranco para proceder al sellado del vertedero de Calatayud, “llevándose gran cantidad de los restos, si no todos”.

Teniendo en cuenta esto y volviendo a los que nos preocupa -el Valleno podemos dejar de formular varias preguntas:

-¿Por qué tiene Purificación Lapeña Garrido, peticionaria de la exhumación de los dos hermanos Lapefia (su abuelo y tío abuelo) del Valle de los Caídos la determinante seguridad que los restos de sus dos antepasados se encuentran en el Valle de los Caídos?, donde NO se encuentra de modo alguno acreditada tal presencia. Como ya hemos visto, los dos anarquistas murieron con varios meses de diferencia y a varios kilómetros de distancia uno del otro, y por tanto no compartieron, en ningún momento, lugar de enterramiento. Suponiendo que hipotéticamente aceptáramos lo anterior: Si la peticionaria y ARICO Memoria Aragonesa reconocen que en la zona de la Bartolina pudo haber restos de hasta 2.700 ejecutados, - ¿Por qué no podrían estar entre ellos los de los hermanos Lapeña? ¿Qué hace pensar que no estén entre esos 2.700, y que presuntamente fueron removidos en los movimientos de tierras del lugar en 1999 para el sellado del vertedero, sino precisamente entre los 81 que llegaron al Valle de los Caídos en 1959? Faltando datos concluyentes en un sentido o en otro, ¿no sería más razonable pensar que estén entre los 2.700 de la Bartolina que entre los 8i del Valle?

INVIABILIDAD DE EXHUMACIÓN

Una vez más vamos a ser generosos y vamos a creer, solo por un momento y únicamente para poner al lector en situación, que los dos hermanos llegaron juntos al Valle en 1959 entre los 81 restos procedentes de Calatayud. Las 9 cajas colectivas que contenían los restos de esos 81 “desconocidos” fueron numeradas del 2061 al 2069 en los registros oficiales de columbarios del Valle y fueron depositadas en el osario sito en el tercer piso de la Capilla del Santo Sepulcro, “Cripta Derecha” como se le cita en los libros de registros, el 8 de abril de 1959.

Recordemos que los restos de los caídos que llegaban de todas las provincias de España se iban depositando en los osarios construidos para tal cometido a medida que ingresaban en la Basílica y eran convenientemente contabilizados en los libros de registro. El primer caído que fue
inhumado en la basílica fue José Hernández Molina, inscrito con el numero 2, (el 1 se reservó para José Antonio Primo de Rivera). Sus restos procedían del cementerio de la Almudena de Madrid, todavía conocido entonces como “Cementerio del Este”. Su caja fue depositada en el primer piso de la Cripta derecha. Era el 17 de marzo de 1959.

A medida que los osarios iban llenándose de columbarios, estos se cerraban, se sellaban y se pasaba al inmediato superior. De este modo el primer piso se cerró el 26 de marzo conteniendo un total de 4283 caídos en su interior.

El mismo día 26 de marzo, siempre de 1959, se procedió a la apertura del segundo piso. El primer columbario que se depositó en este osario fue el perteneciente a Ginés Serrano Martínez, procedente del cementerio de Arganda del Rey, Madrid. Fue el mismo 26 de marzo de 1959. El ultimo columbario que se depositó en este osario fue el numero 1612 que contenía los restos de 12 caídos procedentes de Peñamellera Baja (Oviedo). Fueron 3848 los caídos que recibieron sepultura en este osario desde el 26 al 30 de marzo de 1959.

Se procedió a la apertura del osario perteneciente al tercer piso de la misma Cripta “derecha”. Desde el día de la apertura del osario (30 de marzo) y hasta que fueron depositados en el mismo las 9 cajas colectivas con los restos procedentes de Calatayud (8 de abril), fueron 1329 los restos que se depositaron en el osario que nos ocupa, procedentes en su mayoría de Teruel, Asturias, Granada y Zaragoza capital. Posteriormente, y ya con los 81 de Calatayud en el osario, aún fueron 1780 los restos que tuvieron cabida en el osario y que se iban depositando a modo de “pared de cajas” fila tras fila desde el fondo hasta la entrada del osario. Esto quiere decir, lisa y llanamente, que para acceder a las cajas que contienen los 81 restos habría que profanar los restos de al menos 1780 caídos, sacándolos de su ubicación a saber en que condiciones de seguridad y respeto, máxime cuando nunca se ha podido peritar el estado de integridad de esos columbarios ante lo inaccesible de su ubicación.

Para terminar, recurro al texto del auto del juez de San Lorenzo de El Escorial antes citado en el que se advierte que: “El derecho reconocido no es ¡limitado, ya que la situación en la que parece encontrarse el cementerio del Valle de los Caídos determina que las medidas que deben ser adoptadas sean proporcionales, sin perjuicio de respetare! derecho reconocido a la digna sepultura de los familiares de la solicitante, de forma qué se permita realizar todas las acciones necesarias para la entrega de restos, adecuadas a la referida proporcionalidad. Además, en todo momento debe garantizarse la integridad de los restos cadavéricos tanto en las pruebas, traslados, etc., el respeto a la memoria de los difuntos del propio cementerio, el respeto a la  consideración debida a la Basílica donde se encuentran depositados”.

Por último, recordar, quela Asociación Para la Defensa del Valle de los Caídos presentó en su día, tanto a Patrimonio Nacional como a la Abadía Benedictina del Valle de los Caídos un numero más que significativo de escritos de familiares de caídos que se encuentran inhumados en este y en la totalidad de osarios del Valle, prohibiendo cualquier actuación, exhumación y desde luego sometimiento a pruebas de identificación forense por ADN a los restos de sus deudos.

La Asociación para la Defensa del Valle de los Caídos recurrirá a cuantos estamentos judiciales sea necesario, españoles e internacionales, para garantizar el descanso al que, sin duda, tienen derecho los caídos (de uno y otro bando) cuyos familiares representamos y que viven esta situación con especial desasosiego.

 

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