Franco visto por sus ministros: Tomás Garicano Goñi

25 de octubre de 2022 por Redacción FNFF

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Franco visto por sus ministros.

Coord. Ángel Bayod

Página 193

En los cuarenta años de mando de Franco no imperó una doctrina política,

sino que hubo una adaptación de unos principio

—Patria, Religión, Unidad, Orden—,

a las circunstancias y necesidades de cada momento.


Militar y abogado. Ministro de Gobernación del 29 octubre 1969 al 11 junio 1973. Nació en Pamplona el 2 de febrero de 1910. Se licenció en Derecho por la Universidad de Madrid en 1929. En 1930 ingresó en el Cuerpo Jurídico Militar. En la preparación del Alzamiento Nacional actuó como enlace del general Mola con la Marina y con la VIII Región Militar. Durante la guerra desempeñó las funciones de asesor jurídico del Cuartel General del Cuerpo de Ejército de Navarra, que mandaba el general Solchaga. Fue designado gobernador civil de Guipúzcoa en 1951, y en 1956 pasó a ocupar igual cargo en Barcelona, hasta 1969. Ascendió al empleo de consejero togado (equivalente a general de división) del Cuerpo Jurídico del Aire en 1964. Casado y con seis hijos.  Falleció el 16 de enero de 1988, en Madrid.

 

¿Cuál es su visión personal del anterior Jefe de Estado?

Preguntar a un ex ministro de Franco cuál es su visión personal del mismo, entraña una serie de cuestiones que tiene que plantearse uno mismo para poder contestar adecuadamente. La personalidad del que fue Jefe del Estado es sencilla y compleja a la vez. Sencilla porque, en un primer momento, no parece plantear problemas. Pero un trato más profundo hace ver que se trata de una persona cuya reserva y seriedad son notables. Calla y escucha más que habla; más dado a la conversación seria y dirigida a algo concreto que a la ligera y de pasatiempo; la respuesta es siempre clara; a veces, pocas, terminante; correcto siempre; su interlocutor, dentro de la discreción, puede plantear los temas que le atañan, y los ministros tienen libertad para exponer cuanto estimen oportuno en lo referente a su departamento y formular objeciones referentes a los demás, aun a sabiendas de que el apoyo a cada ministro en los asuntos de su incumbencia es criterio básico, aunque no absoluto, del Caudillo. Su energía en los momentos cruciales fue serena y firme.

Criado en un ambiente militar, en familia de marinos, y destinado naturalmente a una vida militar, da la sensación (y creo es la realidad) de que las Ordenanzas Militares son su norma de vida, incluso de su ideología: el amor a la Patria, la disciplina, el amor a su profesión; un valor serio, re-flexivo, sin alardes; un afán de estudio de la doctrina y enseñanza militar, que le llevaron a Marruecos, donde desempeñó la labor de todos conocida. Por cierto, que me quedó muy grabado en mi adolescencia el calificativo de «joven caudillo» que un periódico —quizá ABC— dio a Franco en ocasión de su boda.

Se ha dicho que se creía cumplidor de una «misión providencial»; no sé si lo pensaba. Su meteórica carrera militar le dio un gran prestigio, corroborado por su éxito en la dirección de la Academia General Militar, prestigio muy superior al de todos sus compañeros, pese a su juventud, convirtiéndose en un jefe militar y civil indiscutible y... prácticamente indiscutido.

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