AUXILIO SOCIAL Y LA EDUCACIÓN DE LOS POBRES: DEL FRANQUISMO A LA DEMOCRACIA (II)

09 de abril de 2019 por Redacción FNFF

Compartir en:

 

 

L. Sánchez
Boletín Informativo FNFF
Nº117 (pág.15)-118 pág.23)

 

A diferencia del Departamento Central de Auxilio de Invierno, las instituciones del Departamento Central de Protección a la Madre y al Niño fueron incrementándose con el paso de los años en función de las demandas[1], como se puede apreciar en la siguiente tabla:

 

AÑO

Comedores de Madres Gestantes y Lactantes

Centros de Maternología

Socorros Especiales

Maternidades

CAI[2]

Hogares

 

NºI[3]

NºA[4]

NºI

NºA

 

NºI

NºA[5]

NºI

NºA

NºI

NºA

1936

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1937

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1938

 

 

 

 

 

 

 

 

 

19

766

1939

 

 

 

 

 

 

 

 

 

25

1.500

1940

2

330

2

5.114

 

 

 

49

39.834

35

2.357

1941

8

1.227

9

12.556

29.621

1

42/9.164

79

41.715

71

5.205

1942

14

1.977

11

18.515

28.462

2

142/9.994

100

45.810

86

8.566

1943

22

2.627

15

20.312

30.245

6

201/13.782

113

49.548

98

10.425

1944

29

3.487

20

25.492

31.582

8

286/18.624

132

61.119

108

11.014

1945

32

4.012

28

44.637

26.428

8

286/20.424

147

70.274

107

12.936

1946

30

3.562

26

48.121

24.265

8

286/25.257

156

76.517

104

13.974

1947

31

4.052

28

7.814

13.674

8

286/27.484

159

65.241

106

14.132

 

FUENTE: Archivo General de la Administración del Estado (AGA)

 

En virtud del Decreto de la Presidencia del Gobierno de 18 de junio de 1959, las actividades de enseñanza primaria, que realizaba Auxilio Social, debían regirse por lo dispuesto en la Ley de Enseñanza Primaria de 17 de junio de 1945, con la previsión de un Consejo Escolar Primario de Auxilio Social. Sus funciones consistían en proponer al Ministerio la creación de nuevas escuelas primarias, que se constituirían como Escuelas Nacionales en régimen de Patronato[6].

 

El Departamento Central de Hogares de Aprendizaje y el Rectorado Central de Enseñanza Media y Universitaria

 

El Fuero de los Españoles (1945) en su artículo 5º otorgaba a todos los españoles el derecho a «recibir educación e instrucción y el deber de adquirirlas bien en el seno de su familia o en centros privados o públicos, a su libre elección. El Estado se ocuparía de que ningún talento se malogre por falta de medios económicos».

 

Los niños que procedían de familias con escasos recursos económicos, podían ingresar en los albergues de Auxilio Social en régimen de seminternado, donde recibían «prestaciones asistenciales de alimentación completa, de vestido y calzado, asistencia médica y farmacéutica, estudios primarios, medios y universitarios». El objetivo de los albergues era «acoger al párvulo y no abandonarlo hasta que, dentro de la misma Institución, haya aprendido un oficio o haya terminado una carrera, de suerte que pueda por sus propios me dios abrirse en la vida camino honrada y cristianamente»[7]. Aquellos que no quisieran realizar estudios medios o superiores sólo podían permanecer en la institución hasta los dieciocho años. Mientras que los que decidieran cursar estudios universitarios serían trasladados a instituciones adecuadas de Auxilio Social.

 

Había Hogares de Estudios para diferentes categorías: bachilleres, estudiantes de comercio, opositores, y para los que estudiasen en la Universidad, en las Escuelas Especiales o en la Academia de Bellas Artes. Para aquellos que tuvieran vocación religiosa, Auxilio Social ofertaba becas para cursar sus estudios en los Seminarios.

 

La Ley de Bases de Implantación y regulación de la enseñanza media y profesional de 16 de julio de 1949[8] planteó una nueva modalidad de bachillerato, los Institutos Laborales[9]. La Enseñanza Media y Profesional es «aquella modalidad docente que, además de cumplir la finalidad general del Bachillerato en orden a la formación humana de los alumnos y a la preparación de los más capacitados para el acceso a estudios superiores, tiene por especial objeto: a) hacer extensiva la Educación Media al mayor número posible de escolares; b) iniciarles en las prácticas de la moderna técnica Profesional, y c) capacitarles para el ingreso en Escuelas y Centros técnicos»[10].

 

En el plan de desarrollo estaba el futuro bienestar del país, afirmaba José Luis García Velasco, Jefe del Departamento Central de los Hogares de Aprendizaje de Auxilio Social, y señalaba el cambio que habían experimentado las enseñanzas profesionales, cuyas especialidades habían roto con el viejo concepto de «aprendiz analfabeto que se transformaba en oficial a fuerza de golpes de martillo, sin la menor base técnica ni cultural»[11].

 

El Jefe del Departamento Central señalaba la importancia que tenían algunos Hogares de Auxilio Social, como ejemplos se pueden citar el Hogar Joaquín García Morato de Barajas, donde los alumnos recibían las enseñanzas de iniciación profesional, o el Instituto Nazaret, que se ocupaba del Bachillerato Laboral en la modalidad agrícola-ganadera. En el caso de la educación femenina destacaba el Bachillerato Laboral Administrativo que se impartía en los Centros femeninos de Madrid, Granada, Bilbao y Málaga, y el Centro de Formación Profesional en la Rama de Delineantes Industriales y de la Construcción de Vallecas.

 

El Jefe del Departamento destacaba la labor de estos hogares, pero también aconsejaba la incorporación del mayor número posible de alumnos de los Hogares de Auxilio Social a las Escuelas Oficiales o a los Centros reconocidos o autorizados, pues Auxilio Social, salvo en las modalidades señaladas, no podía dedicarse a crear Centros de Formación Profesional ni Institutos laborales, sino aprovechar los existentes, fuesen estatales o reconocidos, matriculando allí a sus propios alumnos, y así se lograrían «beneficiosos resultados, no sólo en el aspecto puramente docente, sino aun en el social»[12].

 

Según la Circular de 26 de octubre de 1954, sobre Residencias y Hogares de Aprendizaje, del Delegado Nacional de Auxilio Social, Manuel Martínez de Tena, la denominación de Hogar de Estudios se aplicó a las instituciones donde los alumnos cursaban enseñanzas de cualquier orden, fuera del Hogar, en Centros oficiales o privados, siguiendo carreras para obtener títulos de capacidad o preparándose para el ingreso en ellas.

 

Los Hogares de Aprendizaje eran aquellos que proporcionaban enseñanzas teóricas o prácticas de cualquier oficio artesano o técnico. Quedando reservado el nombre de Residencias a los Hogares donde los alumnos tenían ocupaciones retribuidas fuera de la institución y recibían enseñanzas complementarias de su formación cultural, política, física, moral y social.

 

El ingreso en los Hogares de Estudios, Aprendizaje y Residencias que - daba reservado a los alumnos procedentes de otros Hogares de Auxilio Social. No se admitía en algún caso la entrada directa de alumnos procedentes de su hogar familiar o de otras instituciones benéficas[13]. Respecto a los cargos directivos, administrativos y docentes de los Hogares, éstos re caían en los hombres: «Las mujeres desempeñarán, cuando sea posible cubrir estos puestos con varones, los cargos subalternos, los de cocina, lavado y repaso de ropas y limpieza. En todos los casos les estará prohibido pernoctar en el Hogar, habiendo de abandonarlo al fin de la jornada de trabajo».

 

El cometido de los Hogares Profesionales femeninos era el de enseñar a las mujeres un oficio o especialidad profesional, especialmente a quienes no continuaban los estudios al salir de los Hogares Escolares. Los Hogares eran de dos tipos, de Iniciación Profesional y los Profesionales. En los primeros, las alumnas cursaban el bachillerato laboral administrativo y el secretariado. En los segundos existían diversas ramas: de delineantes industriales y de la construcción o de talleres diversos de aprendizaje «donde las muchachas pueden elegir entre ser modistas, bordadoras, expertas en prendas de punto, hacer alfombras o diplomadas en muñequería, así como enfermeras, taquígrafas mecanógrafas, maestras en el arte culinario o expertas en asuntos de hogar» [14]. Mientras que los hogares femeninos de Estudios Superiores tenían como finalidad formar a las futuras profesoras, farmacéuticas, licenciadas en derecho o en ciencias, etc. Acudían a los cursos del Instituto, de la Escuela de Magisterio, de la Academia o de la Universidad.

 

Los principios generales que estructuraban la Enseñanza Media y Superior en Auxilio Social eran los siguientes:

 

  • Buscar una formación íntegra en todos los sentidos, social, moral, afectiva, profesional, religiosa, etc., que haga de estos hombres y mujeres miembros útiles y adaptados a la sociedad y que puedan llevar dentro de ella una vida digna. (Ya es mucho lo conseguido en este aspecto en la Residencia Universitaria San Fernando.)

 

  • Procurar el desarrollo en los alumnos, del espíritu de responsabilidad e iniciativa, dos cualidades fundamentales que en obras de tipo benéfico se pueden olvidar. (Puede servir de ejemplo la modalidad de Becarios externos últimamente experimentada.)

 

  • En la medida que sea posible y conveniente, no desambientar del medio familiar y regional a los alumnos, sobre todo a las niñas, pues estos factores influyen de una manera decisiva en su formación.

 

  • Tender a incorporar a los alumnos y alumnas a los centros oficiales, o a instituciones de reconocida solvencia formativa, para evitar el caer en círculos cerrados, fomentando así la convivencia con niños y niñas de otras procedencias. (También aquí se han obtenido resultados interesantes al incorporar nuestros acogidos a Colegios Mayores de Sección Femenina y Privados)[15].

 

Para comprobar cómo se aplicaban estos principios, y especialmente el primero, en los centros de Auxilio Social se expone el caso del Hogar Residencia García de Paredes, en Cáceres:

 

«En él hay 70 acogidos de catorce a veinte años; viven en régimen de internado. De ellos, dos cursan a la vez Bachillerato y la carrera de Magisterio Primario; siete están colocados en empresas particulares, y los restantes, asisten diariamente a las Escuelas de Trabajo y Capacitación Profesional.

Se cumple fielmente la Circular sobre la asistencia religiosa y moral en nuestros Hogares, y así se hacen las oraciones de la mañana y de la noche; se bendice la mesa antes de las comidas y se da gracias después de ellas; se iza y arría bandera con las oraciones mandadas y se reza el rosario todos los días (…)»[16].

 

La Ley de Enseñanzas Técnicas, de 20 de julio de 1957[17], anunciaba en su preámbulo que «un amplio programa de industrialización y una adecuada ordenación económica y social» emplazarían a España «en una excepcional coyuntura de evolución y progreso», y para su puesta en práctica se requería «el concurso de aquel número de técnicos dotados de una sólida formación profesional». Por lo que era necesario organizar estudios técnicos, revisar la organización y los métodos de enseñanza para conseguir que «un número mayor de técnicos» se incorporasen «a los puestos de trabajo donde con el máximo esfuerzo» contribuirían «con el bien común». Las Universidades Laborales perseguían estos fines, pues se definían como «instituciones docentes con la misión de capacitar profesional y técnicamente a los trabajadores españoles y elevar su nivel de formación cultural y humana para hacer posible su acceso a cualquier puesto social». Para ello ofrecían una formación profesional, agropecuaria e industrial, y unas enseñanzas técnicas, bachillerato laboral, laboral superior, graduado laboral y estudios superiores laborales[18].

 

Además el Estado, a través de la Dirección General de Enseñanza Laboral, había mejorado las instituciones docentes y la Comisaría de Protección Escolar dedicaba un considerable porcentaje del Fondo Nacional para el Fomento del Principio de Igualdad de Oportunidades a quienes quisieran iniciar o seguir estudios de índole profesional[19].

 

 

[1] En 1946 y en los años siguientes, Auxilio Social se encargó de la ayuda de 4.000 niños que llegaron a España procedentes del centro de Europa, al poco tiempo de concluir la II Guerra Mundial. Auxilio Social también prestó su apoyo en las catástrofes que sucedieron en diferentes provincias de España. Respecto a las instituciones, a partir de 1958, las guarderías infantiles y los jardines maternales cobran impulso para ayudar a las madres trabajadoras, así como las colonias de verano como medio de descanso y recuperación para los niños. A partir de 1960 se concede gran importancia a la educación especial en los Hogares de Auxilio Social (AGA-Cultura).
[2] CAI: Centros de Alimentación Infantil.
[3] N.º I: número de instituciones.
[4] N.º A: número de asistidos.
[5] C/A: Camas/Asistidas.
[6] Cfr. Decreto de la Presidencia del Gobierno de 18 de junio de 1959. Por Orden de 27 de agosto de 1968 se aprobó provisionalmente el Reglamento de Escuelas Nacionales del Consejo Escolar Primario de Auxilio Social (BOE de 14-09-1968).
[7] En 1952 funcionaban 23 albergues con 9.500 niños. ASESORÍA NACIONAL DE CUESTIONES MORALES Y RELIGIOSAS: Resumen de la labor realizada por la Obra de Auxilio Social, FET y de las JONS, Madrid, 1953.
[8] Ley de 16 de julio de 1949, Enseñanza Media y Profesional. Bases de implantación y regulación (BOE de 17-07-1949). El Decreto de 24 de mayo de 1950 (BOE de 12-04-1950) regula los estudios de los centros de Enseñanza Media y Profesional.
[9] Como reconoce Capitán Díaz, «la Ley de 1955 fue el segundo intento serio y coherente de Formación Profesional durante el franquismo —el primero fue la Ley de 1949 sobre las Bases de implantación y regulación de la Enseñanza Media y Profesional— para atraer y orientar profesionalmente a una gran masa de población española que residente en sectores industriales, rurales y marítimos, se incorporaban mal y pronto, tras los estudios primarios, a cualquier trabajo u ocupación». CAPITÁN DÍAZ, A.: Educación en la España Contemporánea, Ariel Educación, Barcelona, 2000, 267. Cfr. Ley de 20 de julio de 1955 sobre Formación Profesional Industrial (BOE de 21-07-1955).
[10] Los estudios del bachillerato profesional o laboral tenían una duración de cinco años y estaba estructurada en ciclos, estudios comunes: Matemáticas, Lenguas, Geografía e Historia, Ciencias Naturales, y estudios especiales, que variaban en función de las distintas modalidades: agrícola y ganadera, industrial y minera, marítima y pesquera, y modalidad femenina. Estos cinco años se podían convalidar y permitían el acceso a estudios superiores, de facultad y de Escuelas Especiales. Cfr. Ley de 16 de julio de 1949. Enseñanza Media y Profesional. Bases de implantación y regulación (BOE de 17 de julio de 1949)
[11] Informe de José Luis García Velasco, Jefe del Departamento Central de los Hogares de Aprendizaje de Auxilio Social. La tarea formativa de los Hogares de Aprendizaje, 2.
[12] Ibidem, 3.
[13] Los alumnos tenían la obligación de asistir a las clases diarias, «que en los días festivos habrán de darse en la Institución en horas compatibles con la jornada laboral de los alumnos y que versarán sobre temas de cultura general, educación política y formación social. También tenían la obligación de formar parte según vocación y aptitudes personales, de los cuadros artísticos y de los equipos de deporte que se formasen en la institución y de participar en las competiciones, concursos y actos colectivos que por la dirección se organicen» (AGA-Cultura, Hogares de Estudios).
[14] AGA-Cultura, Hogares Profesionales Femeninos
[15] Informe de GASCÓN DÍAZ, G.: Ideas sobre la estructuración de la Enseñanza Media y Superior en Auxilio Social, 2.
[16] ASESORÍA NACIONAL DE CUESTIONES MORALES Y RELIGIOSAS: Resumen de la labor realizada por la Obra de Auxilio Social, FET y de las JONS, Madrid, 1953, 67.
[17] Ley de Enseñanzas Técnicas de 20 de julio de 1957 sobre la Ordenación de Enseñanzas Técnicas.
[18] Por Real-Decreto 36/1978, de 16 de noviembre, sobre gestión institucional de la Seguridad Social, la salud y el empleo, se crea el Instituto Nacional de Enseñanzas Integradas, organismo autónomo de carácter administrativo, adscrito al Ministerio de Educación y Ciencia, y asume las funciones y competencias atribuidas al Servicio de Universidades Laborales, quedando este último suprimido.
[19] Informe de José Luis García Velasco, Jefe del Departamento Central de los Hogares de Aprendizaje de Auxilio Social. La tarea formativa de los Hogares de Aprendizaje, 2.
Compartir en: