LA MODERNIZACIÓN DE ESPAÑA (I). España apostó por la industrialización.

28 de marzo de 2019 por Redacción FNFF

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  • En 1939 se legisló la protección, fomento, ordenación y defensa de la industria española.
  • El INI fue el fabuloso impulsor del progreso industrial.
  • En 1973 sus 210 empresas empleaban a 214.000 personas.

 

La decisión de industrializar España fue, sin duda, una de las más trascendentales del régimen de Franco. En el año 1939 dos leyes importantísimas, la Ley de Protección y Fomento de la Industria Nacional y la de Ordenación y Defensa de la Industria Nacional, fueron instrumento legislativo para el fomento y desarrollo industrial, con el objetivo de conseguir un elevado grado de autarquía económica, tanto más necesario cuanto que a nuestra falta de divisas se unían el descenso del nivel de nuestras exportaciones, el desarrollo de la II Guerra Mundial y el cerco y el aislamiento de España.

 

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El legendario INI

 

Para asegurar la consecución de los objetivos propuestos se recurrió a la intervención directa del Estado a través del Instituto Nacional de Industria (INI), creado en 1941 para sustituir la escasa iniciativa privada, por la importancia de las inversiones necesarias o por el escaso margen de beneficios obtenibles.

 

La atención del INI se fijó preferentemente en la gran industria y en múltiples órdenes: minería, siderurgia, metalurgia, energía eléctrica, fertilizantes, carburantes, fibras textiles, industria química, construcción naval, vehículos industriales y de turismo, maquinaria y material ferroviario, material electrónico y de precisión, etc., lo que supone un colosal impulso multiplicador a través de las industrias básicas, originando una auténtica revolución de la vida económica del país.

 

Tres períodos pueden identificarse en el desarrollo industrial del INI. El primero, de 1941 a 1963, fue la etapa de reconstrucción e industrialización básica del país. En el segundo período, de 1963 a 1970, el INI consolidó las numerosas empresas de la etapa anterior y abordó el campo de las industrias de tecnología avanzada y planteó una serie de concentraciones industriales.

 

En el período tercero, a partir de 1970, el INI ha conseguido penetrar en los mercados internacionales con exportaciones de mercancías tales como barcos, automóviles, acero y maquinaria.

 

En el año 1973 participaba el INI directamente en 59 sociedades y tenía participaciones accionarias en otras 151 empresas, resultando en conjunto un grupo de 210 empresas. En el grupo de empresas del INI se encontraban empleadas 214.000 personas, lo que representaba un 4% del empleo industrial de España.

 

En el año 1972, las empresas del INI aportaban a la economía nacional el 60% de la producción de hulla; el 65% de la producción de arrabio; el 46% de acero bruto; el 57% de la producción de aluminio. En construcción naval, el 82% del tonelaje total de buques botados por los astilleros españoles; en vehículos industriales, el 33% y el 56% en la producción de automóviles de turismo; en petróleo y petroquímicas, el 32% en la producción de petróleo refinado; el 16% en la flota pesquera (TPM); en electricidad, el 24% de la energía eléctrica y el 26% de potencia instalada.

 

Las exportaciones de las empresas del INI ascendieron, en el año 1962, a 45.105 millones de pesetas, con un crecimiento del 31% respecto al año anterior, exportando un 12% del total de mercancías nacionales. Las ventas por persona empleada llegaron a ser de 1.212.000 pesetas. (FUENTE: Memoria del INI año 1973 y del folleto El INI en cifras, del mismo año.)

 

Crecimiento industrial

 

De los tres sectores de la economía, la industria es la que ha recibido el mayor impulso desde el año 1959 y es el indicador básico del cambio estructural logrado en nuestro sistema productivo, que en diez años experimentó el alza más espectacular, pues se multiplicó por tres, y muy superior al de otros países europeos, cuyo incremento quedó muy por detrás. El ritmo de crecimiento del PNB (Producto Nacional Bruto) en términos reales fue, en el período 1959- 1960/1970-1971, en USA del 4,1, en Alemania del 4,9, en Italia del 5,5 y en España del 7,3, que llegó al 7,9 en 1973 y descendió al 0,5 en 1974, incrementos atribuibles sobre todo a los progresos en la industrialización. La expansión fue especialmente notable en lo que a la producción de bienes de consumo se refiere. En 1960, España produjo unos 40.000 automóviles; en 1973, 750.000, es decir, un aumento de casi veinte veces. En los últimos seis años la producción de televisores se multiplicó por cinco y la de teléfonos por cuatro. La producción de materiales básicos creció también con rapidez: la del acero es ligeramente inferior a la de Canadá y el doble que la de Holanda y Suecia, la de cemento es mayor que la de Gran Bretaña e inferior, sólo en una tercera parte, a la de Francia e Italia.

 

Incrementos en la producción industrial

 

En comparación con otros países europeos la productividad de España, en el sector industrial, se sitúa entre los que más rápidamente están mejorando.

 

Desde 1963, la productividad española, hasta el año 1971, se ha duplicado prácticamente y ha pasado de 100, base de 1963, a 194 en tanto esta base de productividad por persona empleada, con la misma base de 1963 = 100, ha llegado a 150 en el año 1971 en Alemania Occidental, a 153 en Italia, a 165 en Suecia y a 134 en el Reino Unido. (FUENTE: Informe del Hudson Institute Europe, El resurgir económico de España, Publicaciones del Instituto de Estudios de Planificación, Madrid, 1975.)

 

Al comenzar la década 1960-1970, se supera el consumo de 2 millones de toneladas de acero y al finalizar esta década el consumo es superior a los 8 millones, considerándose muy probable que en 1980 se produzcan más de 12 millones y se consuman más de 18 millones según las previsiones del III Plan de Desarrollo.

 

El ritmo de crecimiento en la producción de cemento es extraordinario, pues en 1960 se producían 5 millones de toneladas que se duplican en 1965, se triplican tres años más tarde y se cuadriplican en 1972. El dato estadístico más expresivo de los progresos de la industrialización en nuestro país, eran los aumentos del consumo de energía eléctrica por habitante, que se mantiene con muy escasas alteraciones en los primeros cuarenta años de este siglo y en tanto en el año 1940 el consumo de energía en unidades TEC por habitante, fue de 0,46; en 1970 fue de 1,930. Solamente del año 1960 a 1970 el consumo de energía eléctrica (kw/hab/año) pasó de 612 a 1.515, lo que equivale a un incremento de 903 = 147,6%.

 

En la última década es muy manifiesta la tendencia excepcionalmente expansiva de la construcción naval y de la de automóviles. En construcción de barcos, según datos del Lloyd’s Registrer of Shipping, nuestro índice de crecimiento es el mayor del mundo, pues mientras la tasa mundial se situó en 1,95, la española llegaba al 4,34, encontrándose en segunda posición Japón, próximo al 4.

 

En 1970, el tonelaje de nuestra flota pesquera está próximo a 700.000 TRB (Toneladas Registro Bruto) y era la tercera del mundo en buques pesqueros mayores de 100 TRB, con la particularidad de que España ocupaba el segundo puesto en el continente europeo respecto al valor de las capturas en razón de las especies selectas capturadas.

 

Las entregas de buques con destino a la exportación son superiores a las destinadas a los armadores nacionales. En 1972, el número de buques exportados fue de 51, con 465.514 TRB y un valor de 195 millones y medio de dólares; en 1973, 56 buques con 750.753 TRB y 250 millones de dólares, y en 1974, 46 buques con un tonelaje de cerca de 900.000 toneladas y un valor de 325 millones de dólares. En cuanto a la producción de buques corresponde el primer lugar a Japón y el cuarto lugar a España, seguida del Reino Unido, Dinamarca, Francia, Noruega, Italia, etc. La flota nacional petrolera ocupa el puesto 12 entre las principales del mundo y las entregas previstas por los astilleros españoles, para 1975, ascienden a 258 buques con 1.714.510 TRB, lo que representa un aumento del 12% respecto al año 1974, de los que corresponden, para los armadores extranjeros, 41 buques con cerca de un millón de TRB. En conjunto, la exportación española y la técnica de la construcción naval navega bajo el pabellón de 50 países. (Información de J. M. Martín, suplemento especial de Arriba, dedicado al Comercio Exterior de España.)

 

Otros productos industriales que se exportan en cantidad creciente son los automóviles, a medio centenar de países a los que se han exportado en los últimos seis años, no menos de 700.000 vehículos, que fueron primeramente los Seat 600 y después vehículos de mayor valor. La cifra que se esperaba alcanzar en el año 1975 era de 150.000 automóviles, equivalente a la producción conjunta de todas las fábricas nacionales hace diez años. (Información de Luis Martínez Florián, publicado en el especial especial Arriba, dedicado al Comercio Exterior de España.)

 

BARCELONA.SEAT.Inauguracion_oficial_fabrica_automoviles.5.10.1955

 

Sector químico

 

El ritmo de crecimiento del sector químico, en conjunto, es superior al de todos los demás sectores industriales y mayor aún el de la industria de los plásticos. Desde la fundación de los dos complejos petroquímicos más importantes, Puertollano y Tarragona, el crecimiento de la producción petroquímica ha sido constante y el índice de crecimiento de este sector, respecto a 1963 hasta 1973, es del 220.

 

La creación de los Polos de Desarrollo en Burgos, Huelva, La Coruña, Sevilla, Valladolid, Vigo, Zaragoza, Granada, Oviedo, Córdoba, Logroño y Villagarcía de Arosa, permitieron la creación de numerosos nuevos puestos de trabajo y facilitaron la descentralización de una excesiva concentración industrial en Madrid, Barcelona y Bilbao.

 

En los proyectos de Polos de Desarrollo realizados se crearon un total de 72.700 puestos de trabajo y de 7.678 en los proyectos que estaban en fase de realización. El mayor número de puestos de trabajo creados correspondió a Valladolid, 19.729; Burgos, 11.193, y Vigo, 11.374.

 

F.P.

Boletín Informativo FNFF nº114

Abril-Junio 2008

 

 

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