África de las Heras, española al servicio del KGB, por Eduardo Palomar Baró

21 de mayo de 2021 por Redacción FNFF

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Eduardo Palomar Baró

Razón Española

 

La española más condecorada, por el régimen de la Unión Soviética fue la militante comunista española África de las Heras. Sus doce condecoraciones y su grado de coronel del KGB los ganó ejerciendo el espionaje para Moscú. Fue un personaje relativamente desconocido, incluso para muchos de sus antiguos compañeros de partido.

Su historia comenzó a ser parcialmente desvelada una vez que falleció en 1988. Sólo a partir de entonces afloró su implicación en el asesinato de León Trotsky, su participación en la guerrilla soviética contra el Ejército alemán en la Segunda Guerra Mundial y su vida posterior en Hispano-américa como agente de inteligencia en el exterior. Usaba como nombre clave «Patria» y como identidades las de María Luisa de las Heras de Darbat, María de la Sierra, Patricia, Ivonne, María de las Heras, Znoy y María Paulova.

Una familia venida a menos

África de las Heras Gavilán nació en la calle Soberanía Nacional n.° 83 —hoy calle Real— de Ceuta, el 27 de abril de 1909, en el seno de una familia acomodada. Fue sobrina de Julián Francisco de las Heras Jiménez, nacido en Sevilla el 5 de febrero de 1868. Su padre fue licenciado en Derecho con diecinueve años, y destacó en la política y los negocios. Fundó los diarios El Español, El Derecho y La Linterna; también fue cofundador de El Eco de Ceuta. Sus convicciones eran monárquicas. Uno de los hermanos de su padre, Manuel de las Heras Jiménez, nacido el 22 de diciembre de 1880, había cursado la carrera militar en la Academia de Toledo. Con los años alcanzó la graduación de general. Falleció en 1930, en las proximidades de Jaca (Huesca), al repeler la sublevación republicana de los capitanes Fermín Galán y García Hernández.

Algunos autores lo consideran el padre de África, error debido a que ella le gustaba hacerlo pasar en algunas ocasiones como su progenitor.

África se trasladó a Madrid para estudiar en el colegio de monjas del Sagrado Corazón de Jesús. En 1930 ingresó en el Partido Comunista de España. En Madrid conoció al capitán de Infantería del Tercio de la Legión Francisco Javier Arbat Gil, nacido en Segovia en 1903. Este militar participó en varias operaciones en las unidades que mandaba el coronel Francisco Franco.

Se casaron el 8 de agosto de 1928 en la iglesia del Sagrario de Ceuta. Él tenía veinticinco años y ella diecinueve. Debido al fuerte carácter de ambos surgieron constantes problemas. Fruto de la relación, nació su único hijo, Julián, que murió a una corta edad. Unos años después, el matrimonio se separó.

El padre de África falleció en 1933. Entonces, ella y su madre se muda-ron a Madrid. Ambas tenían pocos recursos económicos, lo que obligó a África a trabajar en una fábrica textil y a alojarse en una pensión.

En esa pensión vivía el militante del Partido Socialista y de la UGT Amaro del Rosal, que durante la guerra civil fue director de la Caja de Reparaciones. También se hospedaba Luis Pérez García-Lago, trabajador de banca. Este formaba parte de la Ejecutiva de la Federación Española de Trabajadores de Banca de la UGT y era militante de las Juventudes Socialistas. Debido a sus actos en la Revolución de Octubre de 1934, acabó en la cárcel. En julio de 1936, Pérez García-Lago participó en la fundación del PSUC en Barcelona. Tanto Amaro del Rosal como Luis Pérez García-Lago influyeron políticamente en África, al igual que Margarita Nelken, militante del PSOE y que durante la guerra ingresó en el Partido Comunista.

África participó en la Revolución de Octubre, momento en que conoció a Santiago Carrillo. En los altercados que agitaron las calles de Madrid, la joven escapó de su detención gracias a una fuga en tren a Lisboa.

Amaro del Rosal escribió sobre África: «Ingresó en el Partido Socialista y fue una activa miliciana en la preparación del movimiento revolucionario. Sirvió de enlace y participó en movimientos de trasiego de armas. Estaba dotada de una gran inteligencia y de un espíritu valiente y aventurero».

Tras las conquista del Gobierno por el Frente Popular, volvieron al activismo político García-Lago y África. Militaron en las Juventudes Socialistas Unificadas, cuando éstas se constituyeron a principios de 1936, como resultado de la fusión entre las juventudes del PSOE y del PCE.

El 18 de julio África estaba en Barcelona, dirigiendo una de las secciones de las denostadas y sangrientas Patrullas de Control de Milicias Antifascistas de Cataluña, órgano policial y represor mandado por José Asens y controlado por la CNT-FAI.

Colaboradora de la NKVD

África fue amiga y colaboradora de Caridad y Ramón Mercader y conoció a los principales responsables de la inteligencia soviética en España en esos años, como Alexander Orlov, Leonid Eitingon, Erno Geró y Yosif Grigulevich, pilares de la trama secreta rusa levantada en la España roja bajo las órdenes de Stalin.

Alexander Orlov llegó a España en septiembre de 1936 con la misión de ponerse al frente de la policía secreta soviética. Organizó el asesinato de Andreu Nin, líder del POUM (Partido Obrero Unificado Marxista) y otros revolucionarios en la Guerra Civil española, y se encargó del traslado de España a la URSS del llamado «oro de Moscú».

Leonid Eitingon trabajó para la CHECA, el GPU y la NKVD en Rusia y en el extranjero. En España fue colaborador de Alexander Orlov. Intervino en la creación de un grupo de la policía secreta rusa en la España republicana y maquinó el asesinato de León Trotsky a manos del aventurero comunista catalán Ramón Mercader.

Erno Gerii fue destinado en 1937 exclusivamente a España, donde ejerció el cargo de consejero del PSUC, como delegado de la Internacional Comunista en este partido, al tiempo que era el responsable de la NKVD en Cataluña. Se le conocía por el apodo de «Pedro». Estaba bajo las órdenes del coronel Orlov y participó en el asesinato de Andreu Nin. Como responsable de la NKVD en Cataluña, «Pedro» fue uno de los principales promotores de las checas barcelonesas. Al final de la Segunda Guerra Mundial volvió a Hungría para formar parte del Gobierno de coalición de 1945 y participó en el golpe de Estado comunista de 1947. En julio de 1956, Nikita Jrushchov lo colocó en la secretaría general del partido, aunque se le destituyó por no haber impedido el levantamiento popular anti-comunista de unos meses más tarde.

A Yosif Grigulevich le reclutó en 1934 la NKVD. Llegó a España en 1936 con 23 años de edad. Fue un personaje clave en la historia criminal del estalinismo en la España republicana, donde usó los nombres de «Martínez» y «Escoy». Se le asocia al tormento y muerte del líder del POUM Andreu Nin y la matanza de Paracuellos. Trabajando con Eitingon durante la Guerra Civil española, se relacionó con Santiago Carrillo, los poetas Rafael Alberti y Pablo Neruda, y el muralista mexicano David Alfaro Siqueiros, integrado en las Brigadas Internacionales. Una vez finalizada la guerra española, Grigulevich fue enviado a México para organizar junto con Sequeiros el intento fallido del asesinato de Trotsky, realizado el 24 de mayo de 1940. Después montó redes de sabotaje y espionaje en Argentina y Estados Unidos. Entre 1952 y 1954 fue embajador de Costa Rica ante Italia y Yugoslavia y planeaba el asesinato del mariscal Tito cuando Stalin murió.

Al servicio de Stalin

En 1937 Eitingon, Erno Gerti y Orlov reclutaron a África para la NKVD y, a continuación, marchó a Moscú para ser adiestrada. Se cree que la encargada de introducir en el espionaje a África fue Caridad Mercader —madre de Ramón Mercader—, que dirigía un comando de choque junto con su amante, el ucraniano Pavel Sudoplatov.

Su primera misión consistió en incorporarse a los militantes trotskistas asentados en Noruega. A partir de ahí, acabó en México, como secretaria del mayor enemigo de Stalin. Así, pudo pasar información a la NKVD y colaborar en el asesinato de Trotsky por Ramón Mercader. En cuanto se produjo la ejecución, abandonó México escondida en la bodega de un barco.

En 1941 llegó a la URSS y estudió enfermería y, más tarde, radiotelegrafía; se le nombró responsable de radiocomunicaciones. En mayo de 1942 se incorporó al destacamento guerrillero «Los Vencedores». Saltó en paracaídas en los bosques de Vinnitsa (Ucrania), detrás de las líneas del Eje, junto con otros españoles, con la finalidad de interceptar las comunicaciones de los alemanes y enviarles mensajes erróneos. Junto con la radio, África llevaba una pistola, un puñal y dos granadas de mano. Las órdenes que tenía eran claras: ante el peligro de caer en manos del enemigo, debía usar las granadas para destruir su radio y el libro de claves y luego suicidarse. En 1944, después de dos años de guerrillas, regresó a Moscú y recibió un nuevo curso de espionaje.

Tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial, comenzó su labor de espía dentro del KGB, donde firmaba sus informes con el apodo de «Patria», en honor a la Unión Soviética.

En 1946 se instaló en París proveniente de Berlín con el alias de «María Luisa de las Heras». Se hacía pasar por una huida del régimen franquista. En esta ciudad conoció al escritor uruguayo Felisberto Hernández, con el que se casó en 1948 en Montevideo. Ejercía el oficio de modista como tapadera. Su matrimonio, aparte de otorgarle la nacionalidad uruguaya, le sirvió para infiltrarse en la clase alta de Montevideo y realizar nuevas amistades que le ayudarán más tarde en su labor secreta.

María Luisa y Felisberto no fueron felices. Él había visto en esa supuesta modista de alta costura una solución a sus endémicos problemas económicos. Ella, ya lo sabemos. Transcurridos dos años, María Luisa no necesitó prolongar la farsa. Para entonces, ya estaba relacionada con la elite del Uruguay. Su centro de radiocomunicaciones, equipado con la famosa máquina decodificadora alemana Enigma, transmitía en clave a lo largo y lo ancho del planeta. Sus numerosos amigos de Montevideo apreciaban su serenidad y su amor por los niños; sonreían enternecidos ante su declarada ignorancia en materia política; y la compadecían por soportar al gordo maniático en que Felisberto se había convertido. El matrimonio se separó en 1950 sin que su marido supiera la verdadera profesión de María Luisa.

En 1956 se trasladó a Buenos Aires para actuar como enlace del recién designado jefe de espionaje en el Cono Sur, el italiano Giovanni Antonio Bertoni, alias Valentino Marchetti, «Marko», antiguo secretario del dirigente comunista Palmiro Togliatti. Se casó ese mismo año con Bertoni por orden del KGB, que veía en la boda una buena solución para mejorar y facilitar el trabajo de ambos espías. El matrimonio inició un negocio de antigüedades llamado Antiquariat en la calle de Bartolomé Mitre, n° 1.437, en el casco antiguo de Montevideo.

En su etapa sudamericana realizó numerosas misiones, a la vez que sirvió de enlace entre numerosos espías y la sede central en Moscú. Se cree que ella fue quien trasmitió al KGB la información de la invasión de la Bahía de Cochinos (Cuba), en abril de 1961. La acción acabó en fracaso en menos de 72 horas. Más de un centenar de invasores murieron, y los comunistas cubanos capturaron a otros 1.200.

¿Asesina de su marido?

Repentinamente, Valentino falleció de un infarto. La muerte fue tan sospechosa que la Policía abrió una investigación y llamó a declarar a «María Luisa». El comentario del barrio era que ella lo había matado con veneno. No sabemos si la muerte fue natural o causada y, en este caso, si fue una orden de sus superiores.

En 1967 regresó a la URSS. Realizó tres nuevas misiones en el extranjero y en 1971, ya con 62 años de edad, se le destinó a la instrucción de nuevos agentes, principalmente para operaciones en países hispanohablantes. En 1985 abandonó oficialmente los Servicios Secretos. Falleció en Moscú el 8 de marzo de 1988 por problemas cardíacos y se le enterró con honores militares en el cementerio moscovita de Kuntsevskoe. Sobre su lápida aparece la palabra «Patria» escrita en español, junto con el texto «Coronel África de las Heras 1910-1988» en ruso.

Por su labor en el KGB ascendió a coronel y recibió el título de Colaboradora Honoraria de los Órganos de Seguridad del Estado. Fue la española más condecorada por la Unión Soviética. Recibió, entre otras medallas, la Estrella Roja (dos veces), la Orden de la Gran Guerra Patria de Segundo Grado; la medalla Guerrillero de la Guerra Patria de Primer Grado; la medalla por la valentía (dos veces); y la Orden de Lenin.

Fue la espía más activa y prolífica para Moscú durante cincuenta años, y tuvo el mérito de sobrevivir a todas las purgas del régimen soviético y a los descubrimientos de agentes.

 

N. de la R. Aunque el Comité de la Seguridad del Estado, Komitet Gosudarstvennoi Bezopasnosti, KGB, fue fundado en 1954, numerosos escritores y comentaristas, utilizan el término genérico KGB aún no siendo algo totalmente exacto, para referirse a los «órganos especiales» antecesores suyos, desde la CHEKA en 1917, y sucesivamente GPU, OGPU, NKVD, MGB, etc.

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