En este empeño necesitamos borrar de la conciencia de los españoles aquel pueril equívoco de que España es una nación rica, una nación rica en productos naturales. No, señor; existen naciones ricas y naciones pobres, y España no es de las ricas; España lleva más de veinte siglos explotando sus tierras y sus veneros de riqueza y más de cincuenta años con sus intereses industriales y agrícolas abandonados. La generación que nos precedió nos legó una pobre herencia. A finales del siglo XIX España vio nuevamente recortado su antiguo territorio, que quedó reducido a los quinientos mil kilómetros cuadrados de la superficie actual de España. Y en esta misma superficie, en la que a primeros de siglo vivían diez y ocho millones de españoles; en esas mismas tierras, pero con sus minas y veneros de riquezas más reducidos, necesitamos hoy vivir veintiocho millones de españoles. Y yo pregunto: ¿Qué se ha preparado contra esto en España? ¿Cómo se ha multiplicado la riqueza en estos cincuenta años? Comparadlos con los diez que nosotros llevamos y veréis que, a pesar de las dos guerras y de las pertinaces sequías, a pesar de las condiciones meteorológicas adversas y del acoso con que nos rodeó el mundo, hemos sabido multiplicar la riqueza y, en la medida de lo humano, hemos empujado y aumentado la producción española en todos los órdenes.
Francisco Franco Bahamonde
(11-III-1951: Madrid.—II Congreso Nacional de Trabajadores.)

