Sin nuestra Victoria, el curso de la última conflagración internacional hubiera sido bien distinto, como vieron claramente los aliados en momentos que pudieron ser decisivos, aunque en sus palabras y en sus obras no hayan luego correspondido suficientemente para saldar la deuda que ellos en particular, y el mundo cristiano en general, continúan teniendo con España. No somos deudores, sino acreedores. Desde este punto de vista, el saldo a nuestro favor es incuestionable. Pero procede aquí valorar otros aspectos que aún se pretende desconocer o silenciar por muchos de los gobernantes del llamado mundo liberal.
Francisco Franco Bahamonde
(3-V1-1961: Madrid.—Cortes Españolas.)

